GRUPO 8
En el presente informe procedemos a analizar, dentro del contexto del individualismo, por qué los matrimonios de hoy en día no tienen hijos. Para ello, hemos entrevistado a 25 personas de distinto sexo y edades comprendidas entre los 18 y los 50 años, formulando las siguientes preguntas:
1- ¿Por qué cree que los matrimonios jóvenes no quieren tener hijos?
2- ¿Está a favor o en contra de esta postura? ¿Por qué?
A partir de los datos obtenidos hemos objetivado una serie de conclusiones, que exponemos a continuación:
POSTURA: A favor de tener hijos
PORCENTAJE: 80% (Todos los mayores de 35 y algunos jóvenes)
ARGUMENTOS:
-Cumple la función procreadora
-Efecto negativo en la demografía y economía
-Puede afectar al sistema de pensiones
-Desaparición de la familia tradicional
-Tener hijos humaniza a las personas
-Deseo de transmitir valores y experiencia vital
-Miedo a quedarse solos en la vejez.
POSTURA: En contra de tener hijos
PORCENTAJE: 20% (Todos jóvenes)
ARGUMENTOS:
-Disfrutar de la vida
-No perder libertad (salidas, viajar, etc.)
-No quieren compromisos
-No capacitados para educar a una persona
-Más importante el dinaro y el trabajo que la familia
Por lo tanto, el 80% de los encuestados (es de resaltar que los encuestados menores de 35 años no apoyan está opción en su mayoría) está a favor de que los matrimonios jóvenes tenga hijos, mientras que el 20% restante de los encuestados (curiosamente todos menores de 35 años) sostiene que no concibe el matrimonio con hijos.
Nuestra opinión
Tradicionalmente, la familia ha sido una célula fundamental en la sociedad, un conjunto homogéneo y sólido, regido por unas normas de conducta y disciplinares asumidas, no solo por el núcleo familiar, sino por la sociedad en general.
Actualmente, sin embargo, se ha producido una “degradación de valores”, producida de forma gradual, por una mal entendida asunción de derechos (y no en el mismo grado de obligaciones) derivados de la entrada de nuestro país en su etapa democrática, que ha provocado que vivamos en una sociedad individualista en la que prima el bienestar personal y en la que la idea de familia está cada vez más distorsionada como consecuencia de esa degradación.
Este individualismo, que no solo se aprecia en el ámbito familiar, sino que se extiende al ámbito de las relaciones sociales (Internet, consolas,…), y al ámbito escolar, se ve reflejado en la incapacidad de estos jóvenes de asumir responsabilidades. La cultura del sacrificio y el compromiso en el matrimonio ha sido abandonada por estos jóvenes, muchos de los cuales prefieren vivir cómodamente, sin ataduras que supongan una renuncia a su libertad. Anteponen su tiempo, su trabajo y, en definitiva, sus intereses, al enfrentarse a la responsabilidad de formar una familia.
Es cierto que tampoco ayuda nada la situación económico-laboral de nuestro país, que lo único que es capaz de “ofertar” a estos jóvenes, son contratos temporales con sueldos irrisorios, con los cuales son incapaces de afrontar el coste de independizarse de sus progenitores (quizás sea conveniente replantearse la cultura tan española de comprar pisos y más pisos, y optar por sistemas menos onerosos).
Si bien esta constituye una de las principales razones por las que los matrimonios jóvenes deciden no tener hijos, creemos que lo que realmente pesa más en su decisión es el miedo a sacrificar sus propios deseos e intereses. No es tanto el tema económico sino el compromiso y la responsabilidad que supone lo que hace que los jóvenes no sientan esa vocación.
Esto empieza a ser un problema en Occidente, pues la baja natalidad implica que cada vez hay más ancianos y menos población trabajadora. Se produce una distorsión económico-social, ya que, al no ser suficiente la propia población, se hace necesario recurrir a la importación de mano de obra que supla esta falta de población activa. Esto tendrá repercusión en el sistema de pensiones, motivo de preocupación por los actuales gobiernos de los países desarrollados. Es por esto que se están llevando a cabo políticas de fomento de la natalidad.
Es aquí donde la postura que adopten al respecto los matrimonios jóvenes cobra vital importancia, pues de ello depende el desarrollo de nuestra sociedad.
Conclusión
Tras haber analizado los datos obtenidos de la encuesta, concluimos que existen dos razones fundamentales por las cuales los matrimonios jóvenes deciden no tener hijos:
§ Por un lado, la cultura y filosofía de la juventud actual de vivir la vida sin compromisos ni ataduras.
§ Por otro lado y fundamentalmente, la carga económica y de inversión de tiempo que supone.
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